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Construcción sobre ruedas. Fuente El Correo

19/06/2011
Construcción sobre ruedas. Fuente El Correo
Caravanas Rioja construye en Santo Domingo las casas rodantes de Rosberg, Barrichello o Rossi. Sito Pons se cruzó con Fidel Rioja cuando trabajaba en la creación de su escudería y el calceatense dio formato a su camión de boxes.

La construcción, sobre ruedas, a cien por hora, de aquí para allá, imparable. Desde 1860, hace ahora 151 años, y con visos de continuidad a pesar de la que está cayendo. Paradigma en realidad de los preceptos filosóficos con los que los presocráticos alimentaron los tiempos muertos de la Grecia creadora. El hormigón y el ladrillo, estáticos e inamovibles, empiezan a venirse abajo; las caravanas de Talleres Rioja se mueven a sus anchas por todos los circuitos del Continente europeo, haciéndose un hueco cada vez más amplio en el 'padock' de los dos grandes circuitos del motor. Los mitos de Moto GP y Fórmula 1 ya saben lo que es moverse con la casa a cuestas por obra y gracia de un taller de Santo Domingo de la Calzada, sustentado por la quinta generación de una saga en paciente pero franca progresión.

Si Blas Emilio Rioja, tatarabuelo de Fidel e Isabel, se asomase desde el cielo para supervisar el trabajo de sus descendientes, no daría crédito a lo que ven sus ojos. Se haría de cruces. Razonable si se tiene en cuenta cómo empezó todo. Él se encargó de poner en marcha un humilde taller en el que se construían carromatos agrícolas, diseñados para el acarreo del forraje, las patatas, el cereal y los aperos, de los que tiraban las caballerías como buenamente podían. Y en esas se mantuvo la familia, adaptándose a los tiempos, hasta que «en 1939 ó 1940», duda su tataranieto, se decidieron a ampliar mercado construyendo el primer «vagón vivienda» para una 'trouppe' de feriantes. La familia guarda como oro en paño los planos de aquella primera caravana, la primera de tantas. Muy alejada, no obstante, del formato y estructura que han ido adquiriendo en los últimos años en los que han comenzado a construir «todo lo que uno es capaz de imaginar sobre ruedas».

Paso al circo del motor Desde oficinas y aulas móviles, hasta soportes publicitarios, puestos de mando avanzado que otorgan a Protección Civil capacidad para dirigir intervenciones de emergencia desde el mismo lugar del siniestro, centros de cátering, camiones específicamente equipados para la extinción de incendios, 'sets' de cine y televisión, laboratorios y gimnasios rodantes, UVIs, camiones de boxes... En esas estaban cuando se cruzó por medio Sito Pons, hace ya algunos años. El bicampeón mundial de 250 centímetros cúbicos se había enfrascado en la formación de una nueva escudería de motociclismo y acabó encargando el diseño de un vehículo para el traslado de toda su mecánica. Caravanas Rioja dio forma a aquel proyecto que acabó colando a la firma calceatense en el gran circo de las dos ruedas, primero, y de la Fórmula 1, después, avalada en gran medida por la espectacularidad de sus trabajos, «desmarcados del concepto de fabricación en serie»; concebidos como piezas de artesanía que se adaptan «a las necesidades del cliente. Todo hecho a medida, con materiales de primera calidad, aplicando en cada nuevo encargo todo lo que se ha ido aprendiendo durante la realización de los anteriores». Paso al frente. A toda velocidad. A mil por hora. Aquella aventura, asumida como un capricho del destino, ha acabado haciendo un hueco a la empresa que creó Blas Emilio Rioja y que luego han ido alimentando con nuevas iniciativas y muchos sueños Fernando, Fidel, Fernando y Pablo, y ahora Fidel e Isabel, en los 'paddocks' de los principales circuitos del continente europeo: Jerez, Montmeló y Cheste, en España, Estoril en Portugal, Le Mans en Francia, Silverstone en Inglaterra, Assen en Holanda, Mugello y Monza en Italia, Sachsenring y Nurburgring en Alemania, Brno en Chequia, Montecarlo en el principado de Mónaco, Hungaroring en Hungría, Spa en Bélgica...

Junto a los trazados donde reverberan atronadoras las monturas de Moto GP o los monoplazas más rápidos del mundo, toman plaza algunos de los vehículos realizados en el taller de Santo Domingo, anclando sus plataformas para desplegar, con sistemas hidráulicos de última generación, 'hospitalitys' y 'motor homes' de 14,85 metros de largo y 4,60 de ancho. Viviendas de más de setenta metros cuadrados de superficie que tratan de humanizar la asfixiante vida de los mitos del motor, siempre en la carretera, fuera de casa durante más de la mitad del año. Nómadas por fuerza, han acabado por llevarse a cuestas un rincón personal, suyo, intransferible, que se encargan de diseñar ellos mismos para sentirse en su particular república, dueños de un espacio que se escapa al ruido del circuito, al barullo de los boxes y la grada, a las obligaciones de una competición interminable. Asomarse, por ello, a su interior en poco menos que imposible.

Aunque el 'motor home' que posee la propia empresa permite hacerse una idea de su universo. Fidel enumera, orgulloso y tímido, la lista de los pilotos de los que Rioja se ha ganado la confianza con el paso del tiempo: Rubens Barrichello o Michael Schumacher, que han disfrutado de la estancia rodante que posee la empresa riojana, Nico Rosberg y, recientemente, Valentino Rossi que recibió la pasada semana en Estoril su flamante vivienda, rematada en color negro, hecha a medida para un joven italiano que ya se ha convertido en leyenda. Engrosan una lista envidiable en la que figura, además de Sito Pons y Carlos Checa, el actor francés Gerard Depardieu, futbolistas como Seedorf o Roberto Carlos... Habrá más.

Dueños del tiempo que se ha convertido en su mejor aliado, revalorizados por una cartera de clientes que se ha encargado de hacerla más extensa aún, fieles a una filosofía empresarial que se sustenta en «la perfección en el trabajo» que se alcanza «sacando máximo provecho de la experiencia», Fidel e Isabel tratan de «controlar» la proyección de un taller en el que trabajan «trece artesanos» para seguir haciendo las cosas «con detalle, respondiendo a las necesidades que se nos plantean, mimando el diseño». Teniendo claro que en sus manos no solo está la comodidad de los grandes del motor sino la continuidad de un sueño que tomó cuerpo sobre la plataforma de un remolque agrícola, hace más de setenta años. Piano, piano.

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